Palabras claves sobre san José:
Esposo y esposa
Los evangelistas subrayan ampliamente que José es esposo de María y que María es esposa de José (Mt 1,16.18.19.20.24; Lc 1,27; 2,5). La distinción entre los esponsales y el matrimonio, introducida en las traducciones y en los comentarios por motivos prevalentemente morales, es de por sí extraña a la finalidad del relato evangélico, que supone y requiere en todo caso la existencia del vínculo conyugal para la descendencia davídica de Jesús.
Genealogía
Existen dos genealogías, en el Evangelio de Mateo y de Lucas, aún cuando existen algunas notables divergencias, ambos concuerdan en insertar a san José en la descendencia de David. La Iglesia apostólica, sabiendo que Jesús no había sido engendrado por José, le ha dado igualmente la genealogía a través de José, porque siendo José el esposo de María, tenía el título legal de la paternidad. De aquí la insistencia en la presentación del estado civil de los dos interesados: “José, esposo de María” (Mt 1,16.19); “Siendo su madre María desposada con José” (v. 18); “virgen esposa de un hombre, llamado José” (Lc 1,27).
Hijo de David
Es el título con el cual la muchedumbre aclamaba a Jesús, equivalente a Mesías, porque esa era la condición. El Mesías debía ser un hijo de David, según la promesa de Dios al antiguo rey (Cf. 2Sam 7). Jesús aunque concebido por obra del Espíritu Santo, es genealógicamente hijo de David a través de José, repetidas veces definido hijo de David (Mt 1,20), de la casa y de la familia de David (Lc 1, 27).
Iconografía
Un elemento característico de la iconografía de san José es el bastón. Sin embargo, sólo a aquel bastón “florecido” se le atribuye un significado teológico: el bastón “florecido” recuerda el relato de la elección divina del sumo sacerdote Aarón (cf Núm 17, 1-26). Como Aarón había sido elegido por Dios para custodiar el Tabernáculo, así ahora José es elegido directamente por Dios para custodiar un Tabernáculo más precioso que el antiguo. La transformación del bastón florecido en un simple bastón de viaje o de apoyo, o bien, más recientemente, en un lirio, refleja sólo diferentes preocupaciones de orden moral.
Justo
Ya que María “se encontró encinta por obra del Espíritu Santo” (Mt 1,18), ¿podía José retener consigo a María como su esposa? ¿Con qué derecho podía el dar el nombre al niño, concebido precisamente por el Espíritu Santo? ¿No era, pues, justo, frente a la intervención soberana de Dios, separarse de María y no atribuirse a sí mismo una paternidad que no le correspondía? Será contra estas dos decisiones que vendrá la orden del ángel, el cual impone a José de retener consigo a su esposa María y de dar el nombre al Niño. Nos encontramos aquí ante la singular vocación de José.
Matrimonio de María y José
“si es importante para la Iglesia profesar la concepción virginal de Jesús, no es menos importante defender el matrimonio de María con José, porque jurídicamente depende de este matrimonio la paternidad de José” (Redemptoris Custos, n. 7). Se trata del matrimonio más “verdadero”, siendo el único que ha realizado con plena “libertad” el “don esponsal de sí” (Redemptoris Custos, n. 7).
Ministro de Salvación
San José es considerado “ministro de la salvación” porque en la “plenitud de los tiempos” ha cooperado al gran misterio de la Redención “sirviendo directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad” (Redemptoris Custos, n. 8).
Ministro de la vida de Cristo
Son considerados por la Sagrada Escritura y celebrados por la Liturgia como “misterios” de la vida de Cristo todos aquellos “hechos” de la vida terrena de Jesús, los cuales, o bien todos juntos (la Encarnación) o singularmente, tienen un particular significado y valor salvífico.
Padres
Es propio del Evangelista Lucas, aquel que presenta con mayor evidencia la concepción virginal de Jesús (1,26-38), define expresamente a José y María “su padre y su madre” (2,33), para ambos utiliza el título de “padres” (vv. 27.41) y pone en boca de la misma María el reconocimiento de la paternidad de José: “Tu padre y yo… te buscábamos” (2,48). También Felipe presenta Jesús a Natanael como “el hijo de José de Nazaret” (Jn 1,45) y los mismos coetáneos de Jesús están convencidos que él es “el hijo del artesano” así como su madre se llama María (Mt 13,55).
Paternidad de san José
“Lapaternidad de José no derivada de la generación; y, sin embargo, no es «aparente» o solamente «sustitutiva», sino que posee plenamente la autenticidad de la paternidad humana y de la misión paterna en la familia” (Redemptoris Custos, n. 21). El Evangelista san Lucas no duda en llamar a José padre de Jesús (Cf 2,27.33.41.44.48).
Putativo
Hemos de decir antes de nada que ningún adjetivo puede calificar adecuadamente la paternidad de san José, que es “singular”; si la Iglesia se sirve de la expresión padre “putativo”, ello se debe al hecho que tal término se encuentra en el Evangelio mismo, donde Lucas escribe que Jesús “tenía casi treinta años y era considerado (es decir ‘era creído”, en latín putabatur, de allí putativo) hijo de José” (3,23). Es verdad que a menudo la expresión es malinterpretada, pero vale aquí el principio: “El abuso no quita el uso”.
Sagrada familia
La familia de José, María y Jesús, es asumida directamente en el misterio de la encarnación, en el momento que “junto con la asunción de la humanidad, en Cristo está también «asumido» todo lo que es humano, en particular, la familia, como primera dimensión de su existencia en la tierra” (Redemptoris Custos, n. 21).
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