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  San José
Oraciones a San José
  1. Oh san José, patrono de la vida interior; que en tu admirable silencio estabas en continuo coloquio con Dios y oyente de su Voluntad, haz que nosotros también aprendamos a vivir en oración asidua y gozosa, y estemos siempre disponibles a la voz y presencia de Dios. Amén.

  2. Oh san José,  patrono de las familias cristianas, a ti encomendamos todos los miembros de nuestro hogar, padres e hijos, ancianos y jóvenes, haz que crezcamos siempre más en concordia, unión  y amor mutuo, auténticos testigos del Evangelio de Jesús en la fe y en la caridad. Amén.

  3. Oh san José, que tuviste el altísimo privilegio de amar a Jesús con corazón de padre  y educarle para la vida, protege a nuestros jóvenes de los peligros e insidias del mundo: mantenles firmes en la fe, encamina su generosidad al bien y al amor con todos. Amén.

  4. Oh san José, que experimentaste el peso del trabajo y del cansancio al sustentar a Jesús y María, protege nuestro trabajo, aparta de él todo peligro y haz que no nos falte lo necesario para que nuestras familias vivan con dignidad. Amén.

  5. Oh san José, que fuiste escogido del cielo para ser el custodio del Salvador divino y el esposo castísimo del a Virgen Inmaculada, consíguenos de Dios las gracias necesarias para corresponder fielmente al designio del amor de Dios para con cada uno de nosotros. Amén.

  6. Oh san José, que afianzaste y guiaste los primeros pasos de Jesús-Niño, en la vida terrenal, dígnate también afianzarnos y guiarnos e n los caminos de la gracia, de tal manera que podamos llegar sin equívoco al premio que nos espera en el cielo. Amén.

  7. Oh san José, tú que viviste largos años de vida familiar con Jesús y María, y confortado por ellos  pasaste al gozo eterno, asístenos en todo momento de nuestra vida y haz que también a nosotros se nos conceda morir con el nombre de Jesús y María en los labios y reconciliado con Dios y con los hombres. Amén.

  8. A san José para pedir una buna muerte
    Poderoso patrono del linaje humano, amparo de pecadores, seguro refugio de las almas, eficaz auxilio de los afligidos, agradable consuelo de los desamparados, glorioso san José; el último instante de mi vida ha de llegar sin remedio; mi alma quizás agonizará terriblemente acongojada con la representación de mi mala vida y de mis culpas; el paso a la eternidad será sumamente duro; el demonio, mi enemigo, intentará combatirme terriblemente con todo el poder del infierno, a fin de que pierda a Dios eternamente; mis fuerzas en lo natural han de ser nulas; yo no tendré en lo humano quien me ayude; desde ahora y para entonces te invoco; padre mío, a tu patrocinio me acojo, asísteme en aquel trance para que no falle en la fe, en la esperanza y en la caridad.
    Cuando tu muerte, tu Hijo y mi Dios, tu Esposa y mi Señora, ahuyentaron a los demonios paraqué no se atreviesen a combatir tu espíritu.  Por estos favores y por los que en vida te hicieron, te pido ahuyentes a estos enemigos, para que yo acabe la vida en paz, amando a Jesús, a María y a ti, san José. Así sea.

  9. A san José Obrero
    Oh san José, modelo y patrono de los trabajadores, a ti nos dirigimos confiados.  Ayúdanos a encontrar en el trabajo de cada día no sólo el alimento necesario, sino también una fuente de méritos para la vida eterna.
    Tú, viviendo al lado de Jesús, Hijo de Dios y de María, su Madre, tuviste la dicha de penetrar en sus sublimes intenciones: concédenos estimar el trabajo como ustedes lo hicieron y lo amaron.  Que trabajemos en espíritu de penitencia, con esmero y paz, sabedores de cumplir con la voluntad de Dios mientras él nos llama a continuar la obra de su creación. Que sea nuestra vida una jornada de esfuerzo y de siembra en la espera del descanso y de la cosecha en la eternidad. Amén

  10. Oh san José, tan diligente y asiduo en el trabajo para sustentar a Jesús y María, alcánzanos a nosotros la voluntad de trabajar siempre con empeño y atención máximas, santificado nuestro trabajo, ofreciéndolo generosamente al Señor, y repartir sus frutos con neutra familia y todos los pobres y menesterosos. Amén

  11. Acuérdate, oh purísimo esposo de María Santísima y dulce padre mío, san José, que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu ayuda haya sido abandonado. Animado por esta confianza, yo también vengo a ti, a ti me encomiendo; No rechaces mi oración, oh padre de Jesús, antes bien óyeme y atiéndeme benignamente. Amén.

  12. Oh San José, predestinado del Padre para custodiar al Salvador y  la Virgen Inmaculada, alcánzanos las gracias que necesitamos para corresponder finalmente al designio de amor que Dios tiene sobre cada uno de nosotros, por el cual Dios nos ha creado y llamado. Ayuda a los jóvenes que son llamados del Señor a seguir su vocación, para que haya nuevos operarios en la Iglesia y nuevos apóstoles para el reino de Dios. Amén. (San José Marello)

  13. Nos encomendamos a ti con confianza, san José, que fuiste tan humilde y te conservaste tan escondido y apartado a la sombra, atribuyendo todo mérito a María, concédenos familiaridad y unión íntima con Jesús. Amén.

  14. San José, tú que fuiste tan humilde y tuviste la dicha de vivir en compañía de Jesús, mirando todo lo que él hacía, háblanos al corazón y haz que aprendamos todo de la vida de Jesús, tan santa y que tú tanto imitaste (San José Marello).

  15. Oh glorioso Patriarca, san José, acuérdate de nosotros que caminamos arrastrando esta débil naturaleza humana en la dura tierra del exilio. Tú, que después de la Virgen bendita, fuiste el primero en estrechar a tu pecho al Redentor Jesús, sé nuestro modelo en nuestro ministerio, que como el tuyo es ministerio de relación íntima con el Verbo Divino. Enséñanos, guíanos y haznos dignos miembros de la Sagrada Familia. (San José Marello)

  16. Oh grande Patriarca san José, henos aquí todos para ti y Tú sé todo para nosotros. Tú indícanos el camino sostennos a cada paso, condúcenos adonde la Divina Providencia quiere que lleguemos; sea largo o corto el camino, fácil o difícil, se vea o no se vea con ojos humanos la meta, de prisa o despacio, nosotros contigo estamos seguros de caminar  siempre bien. (San José Marello)

  17. A san José patrono de la Iglesia
    Oh Patrono de la Iglesia, tú que al lado del Verbo hecho hombre, trabajaste cada día para ganar el pan necesario y de él sacabas la fuerza para vivir y trabajar: tú que has experimentado el ansia del mañana, las amarguras de la pobreza, la inseguridad del trabajo; tú que irradiaste el ejemplo de tu figura, humilde delante de los hombres y grandísima ante Dios, mira a la inmensa familia que te ha sido entregada.

  18. Bendice a la Iglesia alentándola siempre más en el camino de la fidelidad evangélica, protege a nuestros trabajadores en su esfuerzo de cada día, protégelos de la falta de aliento, de la rebelión. Ruega por los pobres que viven la pobreza de Jesús en la tierra, promoviendo en sus hermanos que más tienen nuevos modos de proveerles, custodia la paz del mundo, la paz que sola puede garantizar el desarrollo de los pueblos y el cumplimiento de las esperanzas de la humanidad, para el bien de los hombres, la misión de la Iglesia y la gloria de la Santísima Trinidad (Pablo VI).



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